lunes, 17 de diciembre de 2012


No sólo había encajado perfectamente en aquel pequeño espacio lleno de aromas y colores, sino que había encontrado algo que, sin buscarlo, llegó a él.

Esos grandes ojos verdes lo encandilaron desde el momento en que se levantaron del libro “La inteligencia fracasada” y le preguntaron vivaces si buscaba algo en concreto.
Desde entonces, Alén los visitaba casi a diario. Algo lo empujaba a observarlos. Quizá fueran las pestañas largas y negras, el escaso maquillaje que los resaltaba o las pecas por las que estaban rodeados. 

Había que admitir que la combinación de pelo largo y oscuro, ojos verdes y pecas era extrañamente perfecta.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Le invadieron muchos y diferentes aromas al abrir la puerta. Algunos, suaves y relajantes, mezclados con el calor y la iluminación de la tienda hacían de aquel lugar uno de los sitios, por suerte no muy conocido, con más encanto de la ciudad.

Algo perdido, al entrar por primera vez, y con sus ojos todavía acostumbrándose a la penumbra pudo vislumbrar una importante cantidad de telas de colores cálidos y algo apagados por toda la estancia, que servían para separar pequeños rincones. 

Se podía diferenciar un pequeño mostrador de color caoba con una lámpara de biblioteca antigua de cristal verde y algunas bolsitas llenas de colores encima. Un estante lleno de tarros de diferentes tamaños, un mueble con estancias para los tés a la derecha de la puerta, algunos más bajos pegados a las paredes y unos grandes ojos verdes concentrados en un libro.

A Alén le gustaba aquel sitio. 



jueves, 15 de noviembre de 2012

Últimamente no he estado muy atenta a mis pensamientos. Y no es que no haya estado inspirada, pero el día no tiene 27 horas para mi.
Tengo un gran proyecto en mente, algo que creo que va a ser maravilloso, y varias historias rondando por mi cabeza que, como siempre, sigo sin poder plasmar con letras. Una lastima, pintaban bastante bien.

Cada vez me gusta más lo que hago, y eso, creo, que me quita bastante tiempo. Mucho tiempo. Demasiado, incluso, diría yo. Pero sigo sin querer deshacerme de este pequeño sentimiento romántico que me invade de vez en cuando y me impulsa a escribir aquí  Un blog casi desconocido, pero que, oye, solo con leerme yo me basta. Solo con leerme a mi misma puedo ver que, todavía, Vi y mi pequeña Odette no han desaparecido. Y eso es algo tan, tan grande.